martes, 6 de octubre de 2015

MEDITACIÓN DE DULCINEA: ACERCA DEL ALMA

Quizás es que el paso del tiempo le haga a uno ser más consciente de la importancia del cuerpo. No es difícil ver que aquello que no "irrita", que no "molesta", que no "se mueve" ni "conmueve" es indiferente.

Paradójicamente, todo lo que es importante para nosotros realmente supone una "irritación." Pensemos en las cosas que realmente nos importan, las más inútiles de todas. Pensemos, por ejemplo, en el amor. Si el otro nos es indiferente, no nos importa. Si nos irrita, si nos inquieta su presencia o la representación de él, entonces, le amamos, le invocamos, le queremos, para bien o para mal. El amor, al igual que el comer o el dormir [o el conocer], es una irritación, es una inquietud. Pero, no creamos que el amor es único de los hombres, al igual que tampoco es exclusivo de los hombres el sentir y el conocer. Quizás seamos el animal cuyo grado de sensación, de afecto y de conocimiento se haya colocado en los niveles más excelsos, sin embargo, ello no es necesariamente positivo [no confundamos "lo más alto" con lo mejor, claro es que ello depende de aquello que entendamos como "lo mejor"]. En efecto, en cuanto hombres [bíos theoretikós], como animales [bíos] nos irrita lo otro diferente a nosotros, como "teoréticos" o seres racionales, a veces, lo otro diferente a nosotros nos irrita en demasía y ello provoca un placer excesivo o [y] un dolor sublime del cuerpo y del alma -entendida como principio vital-.

Pues, el hecho de que seamos animales teoréticos, hace que el paso del tiempo, en general, aumente nuestra consciencia de la importancia del cuerpo que muestra lo que nos acontece, que es señal de todas las irritaciones que nos han movido [y nos mueven] a hacer (incluyendo en el "hacer" el "pensar").

No tenemos que irnos a la ciencia ficción para saber qué piensa, siente, quiere, padece ... el otro, no, sólo hay que observar su cuerpo, única muestra sensible de su alma (de su vida, de su acontecer, de su actos externos e internos). Saber "leernos" y "leer" en el cuerpo del otro es reconocernos y reconocer al otro. Imaginemos unas manos aún jóvenes pero agrietadas por la humedad, cubiertas de callos en sus palmas; unos ojos joviales pero cuyo contorno indica insomnio y, quizás, tristeza; un cabello que todavía mantiene el colorido de la edad juvenil pero donde el dorado cede al blanquecino resplandor;... Señales de una vida, de un hacer, de un ser movido por lo que le irrita. 

Y, ¿cuándo nos damos cuenta del reinado del cuerpo? Cuando maduramos, cuando la juventud (aliada de la inmortalidad) deja paso a la madurez y a la vejez. Así, cuando enfermamos de amor, debido a la irritación desorbitada que "el amado" provoca en nosotros, nos dejamos guiar por el tópico asumido del dolor romántico de amor, creyendo sublimar este sentimiento cuando se escinde del cuerpo, y hablamos de locura de amor, pensando que ésta consiste en un más allá del cuerpo, cuando es evidente, que el cuerpo sufre las consecuencias del placer o el dolor que provoca el estado de enamoramiento.

Tal vez el paso del tiempo nos acerque a la realidad de que la vida es el hacer desde el cuerpo que somos porque éste mismo se manifiesta ante nosotros, siendo nosotros mismos. Cuántas veces hemos sido conscientes del mal que le hacíamos a nuestro cuerpo después de una comida excesiva, un beber trasnochado, un querer que es sufrimiento sin calma,... Al final, el estómago no quiere comer, el cuerpo sólo pide agua, el cuerpo quiere alejarse de lo que le daña... El cuerpo no es una cárcel del alma, el cuerpo es alma, y el alma es cuerpo. Si nos caracterizamos por el alma entendida como principio de vida, y la vida es lo que hacemos (y pensamos, y queremos, y deseamos, y soñamos...), entonces el cuerpo es condición necesaria del alma, ambos son dos siendo uno. 

Terminando ya esta breve meditación, nos sobreviene el pensamiento de Nietzsche, su sublimación de las diferencias, de la voluntad de poder, del querer las diferencias a toda costa, del no calmar aquello que somos porque supondría una anestesia de lo que nos hace ser individualmente. En este sentido, parecería que el cuerpo se equivoca cuando quiere, volviendo a los ejemplos anteriores, darle una tregua al estómago limitando la ingesta, o beber únicamente agua después de una noche inundada en alcohol, o el acabar con aquellos "quereres" que únicamente generan sufrimiento. Así, para Nietzsche si realmente queremos "ser", diferenciándonos de los otros, seremos en la diferencia, en nuestras diferencias, y no calmaremos nuestros "quereres", aunque duelan, ello es cobardía, ello es no-ser, ello es ser ficción. Quizás, si fuéramos puro intelecto, puro "theoretikós", es decir, si fuéramos Dios, quizás, Nietzsche tuviera razón. Pero, no hemos de olvidar que somos "bíos", somos hombres de carne y hueso. Vivir es hacer (y pensar, y sentir, y soñar...) sin desprendernos del cuerpo, porque ello no es sino la muerte, y por mucho que queramos convertir al hombre en dios, no lo es ni lo será. (Y eso que Nietzsche acabó con el dios cristiano, queriendo erigir al "super-hombre", para caer de nuevo en la pureza de lo que ha de ser el verdadero hombre, construyéndose al margen de su radical verdad: su cuerpo y su circunstancia). 

viernes, 7 de agosto de 2015

MEDITACIÓN DE DULCINEA: LO ESPANTOSO DE LO COTIDIANO EN LA SOCIEDAD ACTUAL







Desde hace mucho tiempo lo cotidiano espanta. Todo ha de ser novedad, ilusión renovada, progreso... En definitiva, dicen los entendidos de la felicidad humana actual (sí, esa felicidad de catálogo, de anuncio publicitario) que todo ha de ser moderno, en el sentido de que debe hacernos avanzar hacia un futuro mejor, ya sea en el ámbito público o privado.

A esta categoría de hombres que podríamos calificar de adalides de la felicidad futura, se les reconoce por la jerga que emplean a la hora de expresar sus teorías. Así pues, para estos nuevos filósofos, todo hombre que se precie debe dar una buena imagen en las RRSS, teniendo todos los followers posibles, entre los cuales no deben faltar influencers y muchos talents, además es necesario que siempre sepan venderse a través de todos estos cauces, y ello significa mostrarse justamente como su teoría dicta: un hombre que se mida por sus éxitos, sus ambiciones, su constante actividad, siempre con el objetivo de mejorar. Sin embargo, esas mejoras giran únicamente en torno al posicionamiento económico y al prestigio profesional; en muy pocas ocasiones, este tipo de personas dejan ver también la necesidad de una cotidianeidad que constituya su impulso (por ejemplo, la familia). De hecho, en muchos casos, vemos como este tipo de hombres, cuando alcanzan el éxito deseado, suelen tirar por tierra aquello que era cotidiano (un ejemplo claro es la cantidad de matrimonios que se rompen cuando uno de ellos consigue todo el poder y la gloria que pretendía).

A pesar de todo ello, no podemos olvidarnos de que somos españoles y que nuestra tradición, nuestra historia hace que esta vida de hombres que siempre miran al futuro buscando el éxito individual no encaje con nuestro carácter. Sí, ¡a pesar de todo! La verdad es que la mayoría del pueblo español sólo quiere ser feliz con minúsculas, es decir, desea la felicidad del hombre de carne y hueso que no se ha perdido en abstracciones y ambiciones personales. Sí, la mayoría de los españoles deseamos vivir, es decir, construir un proyecto vital desde el primer momento y sin desarraigos. Queremos poder elegir vivir en nuestra patria, forjar nuestro destino, formar una familia y no someternos a los vaivenes propios de sociedades ampulosas, de sociedades que se olvidan del presente y venden modelos de vidas futuras inalcanzables para la mayoría de los mortales.

Es dramático ver marchar a numerosos jóvenes españoles que alentados por esa imagen de un futuro mejor emigran a otros países para terminar trabajando de camareros, canguros, vendedores de hamburguesas, etc. Así, si bien es verdad que la España de hoy ha obligado a muchos talentos a buscarse la vida fuera de nuestras fronteras (y algunos de ellos han encontrado la tierra prometida), no podemos olvidarnos de que muchos han visto su vida fracturada por los deseos de una vida próspera. ¿No hubiera sido mejor para muchos de ellos permanecer en su país trabajando en lo que fuera ya que al menos aquí estarían arropados por sus familiares y amigos, pudiendo seguir formándose a la vez? No quiero que se entienda mal mi argumentación. No estoy en contra de aquellos que emigran por voluntad propia a otro país para formarse o para erigir allí su vida porque previamente han visto que tienen la posibilidad de la realización personal allí. Me estoy refiriendo a la desesperación que ha arrastrado a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) a probar suerte en otros países, abandonando su vida aquí.

Hoy, muchos hombres no pueden elegir una vida cotidiana, sencillamente porque la sociedad actual (grotesca deformación a la que ha derivado la modernidad), que no se adecua al carácter español pero que desde la aparición del protestantismo se ha intentado imponer, cada vez pone más trabas al desarrollo de la biografía de cada uno de nosotros. Piénsenlo. Si esta sociedad nos obliga a no tener una residencia fija por la movilidad laboral tan demandada, si la formación continua no es necesaria para el enriquecimiento del alma, sino que está orientada para ser hombres "multitareas", capaces de amoldarse a las necesidades productivas de la sociedad del momento, si la vida es sólo trabajo en un espacio-tiempo elegido por las necesidades empresariales eternizando la llegada de la jubilación, si el tener hijos, lamentablemente, se plantea normalmente en términos financieros de gasto más que de necesidad vital (por otro lado, cosa casi inevitable en los tiempos que corren), ¿dónde está el avance real?, ¿dónde está el progreso real?, ¿dónde está la felicidad mundana, del día a día, del vivir en un espacio-tiempo concreto, disfrutando de las pequeñas cosas de la vida?


Lo cotidiano no está de moda porque en realidad lo cotidiano significa el vivir de los hombres concretos que tienen la libertad real de ser felices en su día a día. Libertad, Igualdad y Fraternidad no son nada si los hombres de carne y hueso no hacen uso de éstas en su vida. El carpe diem siempre ha estado asociado a la felicidad terrenal, no se dejen engatusar por las falsas promesas y vivan, en la medida de los posible (ya que este mundo no da muchas opciones, como hemos visto), su vida presente, en el aquí y en el ahora y procuren construir su biografía, huyendo de los fariseos marketinianos.


Y, por supuesto, no olviden que soy Dulcinea, hija de España.

jueves, 16 de julio de 2015

LA UE OLVIDA EL DERECHO DE GENTES Y PROMUEVE EL DERECHO DE LOS MERCADOS


La UE destruye los valores sociales (éticos) comunes que la cohesionan como comunidad y gesta odios internos que son el caldo de cultivo de antiguos fantasmas que ponen en peligro la paz.


            Habló el pueblo griego pero la UE no escuchó, solamente vio las cifras de deuda del país. Así pues, el primer ministro heleno se ha visto obligado, a pesar de no creer en las medidas impuestas por la UE para el tercer rescate, a aceptar la “ayuda” europea si quería evitar el famoso “Grexit”. Sin embargo, Tsipras, antes de la votación que ha tenido lugar en el parlamento griego para la aprobación del plan de rescate, ha reconocido que no cree en las medidas impuestas pero que se agarra a ellas por la posibilidad abierta de una reestructuración. Dicha reestructuración se ha dejado en el aire, aunque el FMI, una vez más, vuelve a indicar que Grecia no podrá pagar la deuda y que es necesaria una reestructuración, alargando los periodos de devolución de la deuda y el periodo de gracia.

            Es estremecedor ver que la “democracia” no sirve, que sólo somos europeos para que el dinero fluya sin trabas, que las políticas sociales no sean una prioridad europea y que sólo aquellos países que tengan unas cuentas sólidas sean los que se puedan permitir llegar a unos mínimos de protección social. Además, sutilmente, se engendra el odio entre naciones. Así, cuando se habla de los gastos excesivos de algunos países de la zona euro, en concreto, de los países del sur, se ataca a los pueblos, entendidos como hermanos sólo desde un punto de vista económico. De esta forma, los ciudadanos de los países europeos del sur son considerados “derrochadores”, “poco trabajadores”, “perezosos”, “poco competitivos”… Otro ejemplo, lo encontramos hoy en los medios de comunicación. De nuevo, un representante del gobierno alemán alienta el enfrentamiento entre pueblos. Sí, el ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, dice hoy que Grecia debería haber salido ya de Europa. ¿Provocación? ¿Humillación?¿Demostración de poder?¿Estupidez extrema?
           
            Los dirigentes europeos no ven la necesidad de cohesionar socialmente a Europa. Están cegados por la financiación y el futuro de la moneda común, es decir, están obsesionados por los Mercados, y no son capaces de mirar a la Historia, una Historia que nos enseña que una Europa unida sólo es posible si se crea una verdadera comunidad.

            Llegados a este punto, se hace fundamental el que los gobernantes europeos revisen la historia de Europa, yendo más allá del mero interés económico particular de cada nación, analizando la necesidad de cohesión, la necesidad de un derecho no “inter-nacional”, no entre naciones que se instrumentalizan, que se utilizan, sino entre naciones que se hermanan, que conviven.


Dulcinea

16/07/2015

viernes, 3 de julio de 2015

¿EUROPA SALVARÁ A GRECIA PARA SALVARSE A SÍ MISMA?

¿Quiénes somos los europeos? ¿Para qué somos Europa? ¿Compartimos el mismo ideal de Libertad, Igualdad y Fraternidad o, simplemente, ese ideal, abstracto per se, encubre la realidad de un mero interés económico de ahí que la Unión Europea sea sólo una unión económica que se olvida de la solidaridad necesaria para con sus miembros cuando la rentabilidad brilla por su ausencia? 

Es increíble que los griegos, en particular, y el resto de ciudadanos europeos de la "periferia", en general, asistamos a la lamentable situación a la que nos ha llevado una supuesta política europea, capitaneada casi en exclusiva por Angela Merkel. No podemos, sin embargo, ponernos una venda en los ojos y pensar que Alemania lo hace para fastidiar sin más, tampoco es eso. Alemania tiene claro que el sistema económico capitalista especulativo en el que nos movemos es el que hoy gobierna las naciones y, por ello, es necesaria la estabilidad. Hay que gestionar correctamente la balanza de cuentas de los estados, en ello todos los gobiernos han de poner sus esfuerzos a pesar de todo. 

Así pues, hoy por hoy (aunque es el camino al que hemos llegado porque la modernidad que imponía el progreso - ya desde finales de la Edad Media- se ha arraigado a la prosperidad económica, denigrando los lazos comunitarios, lazos de verdadera unidad: familiar, social, cultural,..., olvidándose de los hombres y de su realidad) no se gobierna para hombres concretos de carne y hueso, no se gobierna para los ciudadanos, sino para las manos invisibles que tejen la realidad económica, es decir, para los "mercados". Estas manos invisibles no tienen rostro, aunque de ellos dependan los hombres de carne y hueso que son los que viven en una Europa que, aún hoy, sigue en crisis tras siete años de austeridad, desempleo, desahucios, incertidumbre..., es decir, sufrimiento que, se puede convertir en agonía, cuando no dispones de un trabajo (legal o ilegal - la picaresca ha existido siempre, pero ésta se acrecienta cuando el estómago  está vacío...-) o del apoyo de los que te rodean.

Y, hoy, tres de julio de 2015, me pregunto por qué soy europea, por qué soy española, por qué soy ciudadana. Escucho y leo constantemente información sobre mi país, sobre Grecia y sobre Europa, y siento una gran tristeza, pero una tristeza teñida de rabia y de miedo. Y, aun así, intento ordenar lo que acontece para buscar una explicación y valorar las posibles soluciones. Lo primero que aparece ante mi razón es el futuro de Grecia, un futuro próximo que se decidirá en el referéndum de este domingo, donde los griegos tendrán que votar si desean aceptar el plan de rescate propuesto por la nueva Troika, aunque, según los portavoces de Europa, lo que está en juego es la permanencia de Grecia en Europa. ¿Cómo es posible que el tono de los portavoces de Europa sea tan catastrofista e intervencionista? ¿Por qué se insiste constantemente en que Tsipras está mintiendo a su pueblo al no decirles que realmente están votando un plan de rescate que ya ha expirado y que su voto condiciona la permanencia de Grecia en la UE? (Aunque, si bien es verdad, hoy mismo se ha cambiado un poco el discurso de la UE e indican que votar "no", supondría una situación dramática para Grecia y haría muy complicadas las negociaciones con Europa.)

Si reflexionamos críticamente sobre todo lo que se viene diciendo en los medios de comunicación, de nuevo aparece la incertidumbre y, lo que es peor, si no queremos caer en una visión maniquea, es imposible posicionarse. Por un lado, Tsipras y su gobierno indican que tuvieron que levantarse de la mesa de negociación europea porque los socios no estaban dispuestos a aliviar la deuda (reestructuración de la deuda) y, por ello, se vieron obligados a preguntar al pueblo, verdadero soberano de su destino. Por otro lado, las voces dirigentes de la UE hacen hincapié en que fue el gobierno heleno quien ha imposibilitado las negociaciones, tildando de "generosas" las propuestas europeas para abordar el tercer plan de rescate, además insisten en que el referéndum será crucial para la permanencia de Grecia en Europa, a pesar de que hoy se ha rebajado, como hemos indicado, la intensidad de esta afirmación, aludiendo simplemente al hecho de que, si gana el "no" en el referéndum, las negociaciones con Grecia serían muy difíciles y la situación griega, dramática. ¿Estas dos visiones antitéticas no son ya síntoma de un enfrentamiento abrupto entre la política meramente económica de la UE y una política que desafía, quizás con desmesura y demasiado apasionamiento, a todas esas manos invisibles con la voz de los hombres de carne y hueso? 

No me estoy posicionando a favor de Tsipras, me estoy posicionando a favor del pueblo heleno, pueblo que podría ser el pueblo español, o el pueblo portugués, o el pueblo italiano - recuerden que un día nos tildaron de "PIGS"-. Tsipras se deja arrastrar por la pasión y por la ideología pero, ¿acaso tenía otra salida? ¿No eran los portavoces europeos, que gestionaban las negociaciones con los mandatarios griegos, quienes podrían haber brindado la oportunidad de tender sinceramente la mano a Grecia "aliviando" la deuda ya que realmente sólo suponen el 2% de PIB europeo (argumento que se utiliza, sobre todo, cuando se pretende apuntar que no tendría tanto impacto en Europa la salida de Grecia, pero sí que se subraya que sería verdaderamente horrible para Grecia el no pertenecer a Europa)?

Insisto, no sé muy bien qué pensar, ya que los medios de comunicación de España parecen transmitir la idea de que Grecia debe votar "sí" en el referéndum para que esta crisis no culmine en una terrible agonía que les conduzca a un verdadero infierno fuera de Europa pero, por otra parte, no dejo de preguntarme por qué los portavoces europeos no dejan de entrometerse y de "calentar" los ánimos transmitiendo un mensaje de verdadero terror dirigido a los griegos cuando, se supone, que lo que deberían decir claramente es si hay posibilidad de rebajar la deuda griega. De hecho, hasta el FMI ha reconocido que, matemáticamente hablando, es imposible que Grecia devolviera lo que debe, incluso con mucha más austeridad.

Dicho todo lo anterior, cabe preguntarse cómo es posible que los griegos se pronuncien racionalmente en un referéndum cuya pregunta no es clara, y con posiciones de fondo tan enfrentadas. Hoy me siento griega porque también soy  mujer de carne y hueso, porque de la misma forma que los griegos, me siento entre la espada y la pared, porque como ciudadana realmente nuestro voto parece estar subsumido al poder de las manos invisibles, y el votar a un gobierno u otro no tiene peso porque parece que sólo las políticas que bailan el agua a esas manos invisibles son las que pueden triunfar en esta Europa que se vanagloria del supuesto Estado del Bienestar y de los Derechos Humanos.


Para concluir esta breve reflexión, quiero rescatar unas palabras de Ortega y Gasset, palabras que están enclavadas en la filosofía de la razón vital e histórica, en la filosofía que habla de hombres de carne y hueso: “el hombre no puede salvarse si, a la vez, no salva su contorno.”  Queridos mandatarios de la UE, escuchen las palabras de Ortega, porque la Historia nos da lecciones, porque las comunidades de hombres concretos sufren y ello puede rescatar fantasmas olvidados. Además, no se olviden de que hay muchos frentes abiertos que inquietan a los ciudadanos (a pesar de que lo que más preocupe de forma inmediata sean las consecuencias de la crisis provocada por esas manos invisibles impunes). Sí, no se olviden de Ucrania. Sí, no se olviden del terrorismo islámico. Pero, sobre todo, no se olviden de la Historia y de la intrahistoria de los hombres concretos, de los hombres de carne y hueso.



Dulcinea (03/07/2015)

sábado, 13 de junio de 2015

MADRID: LA VOZ DEL PUEBLO (13/06/2015)

Una "política de cuidados", una política femenina que prime el valor social en cada decisión pero, sobre todo, una política que tenga el respaldo ciudadano. Esta es la definición que la nueva alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, propone como guía para el gobierno de la capital.

Hoy, Manuela Carmena, además de invitar a los concejales a la realización de plenos más eficaces y activos (mediante la propuesta de plenos monográficos donde se trabaje con datos reales, teniendo claros los objetivos y llegando a resoluciones entre todos), adelanta que se está creando una estructura, que ya está muy avanzada (según la propia Carmena), para que los ciudadanos puedan validar, rechazar, opinar y, en definitiva, intervenir activamente en la vida política. Tengo la impresión de que esas estructuras harán temblar a aquellos que se llenan la boca con la palabra "libertad" como llave de las privatizaciones y que temen una verdadera libertad unida al ejercicio al que tiene derecho todo ciudadano, el ejercicio de la libre expresión.

Un nuevo tiempo se abre en la ciudad de Madrid (y en muchos otros municipios de España). ¿Hablamos de "nuevo tiempo" simplemente porque el espectro político de los ayuntamientos amplía su gama de color más allá del rojo y el azul (y del verde o el rosa) o, realmente, este giro político es la manifestación del despertar del pueblo español, un despertar que ya ha tenido muchas resonancias en movimientos como el 15-M, la "Marea Blanca", la "Marea Verde" o los colectivos "anti-desahucios", entre otros?

Quizás, la crisis nos ha obligado a involucrarnos, a dejar la posición contradictoria (y cómoda) del ciudadano apolítico que se considera tal porque cree que"todos loa políticos son iguales". Quizás, el recuerdo de nuestra Transición, como una época de necesarios pactos por el interés general, sea el punto de partida de una nueva forma de hacer las cosas, que no deja de ser una vieja forma olvidada de hacer las cosas. Sin embargo, hoy hemos podido escuchar la voz esperanzadora y entusiasta de Carmena recordando esa época; al igual que la voz conciliadora de Begoña Villacís, llamando a la moderación, al trabajo al servicio de los madrileños y recordando las palabras de Adolfo Suárez; también cabe resaltar las palabras de Carmona animando a todos los concejales a llegar a consensos que satisfagan la voluntad de los ciudadanos, es decir, los "sueños colectivos". En fin, todas las fuerzas políticas del pleno de Madrid parecen ir en la misma dirección (el consenso y, fundamentalmente, la escucha y la acción en función de la voz del pueblo), aunque hay quien se cobija en grandes palabras como "libertad" acomodándolas a su antojo, hay quien felicita a la nueva alcaldesa y le tiende la mano después de tachar a su formación de "radical" tratando de generar "miedo" y hay quien "sin pelos en la lengua" aboga por un Madrid de privilegios y se dice demócrata. Sí, pero la voz hoy es del pueblo.



jueves, 11 de junio de 2015

ME OLVIDÉ DEL DÍA

Me olvidé del día ingenuo.
Me olvidé del tiempo eterno.
Me olvidé del soñar despierto.
Me olvidé, sin querer, del cuerpo.
Y, sin querer, te olvidé.
Y, sin querer, me abandoné
al silencio.



martes, 24 de febrero de 2015

ANSIA DE PRIMAVERA, A PESAR DEL DOLOROSO OLVIDO SIEMPRE PRESENTE


Análisis y comentario de Primavera con una esquina rota  de Mario Benedetti




            La necesidad de continuar tras el desastre (pero no un continuar mecánico, sino impulsado por la vida, por la voluntad, por el esfuerzo de querer la primavera, de buscar la felicidad a pesar de todo), esa necesidad vital es el tema existencial que atraviesa Primavera con una esquina rota  de Mario Benedetti. No obstante, el impulso vital humano hacia la felicidad -a pesar de todo- se muestra tras la crudeza de la realidad: nuestra circunstancia histórica que puede cambiar el rumbo de nuestras vidas, de los que nos rodean, de las generaciones venideras y de todo un pueblo.
            Efectivamente, la vida es tan frágil como un espejo, un pequeño golpe puede fulminarlo; puede resquebrajarlo -haciéndolo más bello, ya que quizás refleje más luz-; y, puede, por el contrario, reducirlo a una mínima expresión de lo que fue y, aun así, seguir siendo. Pero, no obviemos el hecho de que ese espejo sufrirá las consecuencias de un leve temblor, de un aire violento, de un golpe provocado por el descuido de alguien,  pero, si ese espejo está junto a otros, el efecto que esa circunstancia tenga sobre él, inevitablemente afectará a los que le rodean.
            La vida de Santiago, el protagonista de Primavera con una esquina rota, se convulsiona. Es apresado por subversivo, por luchar contra la dictadura militar que se instala en el Uruguay de los años setenta, por creer en la libertad y actuar por la libertad. Así, el destino de Santiago se verá sometido a la ley del más fuerte. Su voz y la de su conciencia son el hilo conductor de esta novela-testigo de una verdad histórica pero que traspasa el realismo histórico del que se nutre ofreciendo la verdad “intrahistórica” de cada uno de los personajes que sufren encarnizadamente las consecuencias de la vida rota, paralizada, de Santiago.
            Mujer (Graciela), hija (Beatriz) y padre (Rafael), los tres sufren las consecuencias de la rotura de la vida-espejo de Santiago. El exilio forzado es su sino. No hay elección. Sus vidas también cambian forzosamente y ello supone, necesariamente, la transformación de ellos mismos. La dictadura como tal ha producido un cambio real y forzado en su ser, tanto en sus cuerpos como en sus mentes. Los cinco años, dos meses y cinco días de presidio de Santiago, suponen la evolución de los personajes. Su espejo cayó y ahora toca buscar su primavera. Santiago tendrá la oportunidad de buscarla cuando salga de la cárcel, aunque tenga que enfrentarse a la nueva vida  de los que ama y han vivido sin él durante largo tiempo. Beatriz alcanza la edad de nueve años, sin tener muy claro cuál es su patria titular y su patria suplente. (¿Le sucederá lo mismo con respecto a su padre ya que Rolando, uno de los amigos combatientes de Santiago,  se une a Graciela y, aunque mantienen la relación con discreción, puede ser que ella sospeche algo?). Graciela se da cuenta de que no necesita a Santiago, maritalmente hablando, y busca su primavera en otro cuerpo -Rolando-. Pero, quizá, tal y como menciona el sabio Rafael (cuando Graciela va en busca de su ayuda para soliviantar su sentimiento de culpabilidad al creer que su enamoramiento puede suponer una deslealtad si no es confesado a Santiago), el tiempo haga que lo vuelva a necesitar. La vida es impredecible… Rafael, por su parte, se ha sumergido en el “país de Lydia”, quien le ha alejado de su vida fantasmal consistente en un mero planificar del ansiado y nunca dado regreso y le ha mostrado el camino de un vivir real en la ciudad que le acoge. Por último, Rolando, adquiere protagonismo ya que el penúltimo capítulo antes del cierre de la historia se le concede a él. Su felicidad, su primavera está junto a Graciela y no quiere perderla, pero esa felicidad da miedo, la posibilidad de perderla se da en el momento en el que Santiago sale de la cárcel porque el gobierno le ha concedido la amnistía.
            Todos los personajes viven la temporalidad del presidio de Santiago. Benedetti muestra el punto de vista de cada uno de los personajes, a veces en primera persona (cuando da voz a Santiago, a Rafael y a Beatriz), otras veces el narrador en tercera persona es quien introduce el diálogo de los personajes y sus pensamientos (cuando se aborda el posicionamiento de Graciela y Rolando) e, incluso, surgen voces ajenas a la historia central pero que refuerzan el tema histórico: el exilio producido por la dictadura militar en Uruguay (1973 – 1985). Entre esas voces-testigo de la realidad histórica de Uruguay se encuentra el propio Mario Benedetti que se incluye en el relato. Estas voces-testigo se encuentran en los capítulos denominados “Exilios” y el hecho de que se incluyan como una perspectiva más refuerza la importancia de la realidad histórica que nutre la historia ficcional de la novela, y más teniendo en cuenta que el propio Benedetti sufrió el exilio (sus países de acogida fueron Argentina, Perú, Cuba y España).
            El perspectivismo como técnica narrativa es propio de la novela hispanoamericana de los años sesenta (“boom de la novela hispanoamericana”) que incluía otras renovaciones tales como la inclusión del monólogo interior, el libre discurrir el pensamiento del personaje puesto de manifiesto formalmente, por ejemplo, en la inclusión del verso… (No olvidemos que la mayoría de estas innovaciones proceden de la influencia de autores como Proust, Faulkner, Joyce y Kafka). Así pues, en Primavera con una esquina rota podemos apreciar muchas de estas características pero, teniendo en cuenta que nos referimos a una obra publicada en 1982, parece que su carácter innovador quedara desfasado, en este sentido, no podemos dejar de señalar que Benedetti utiliza estas técnicas sin artificio, es decir, formalmente la novela está escrita armoniosamente independientemente de la utilización de numerosas técnicas propias de la experimentación y dichas técnicas proporcionan verosimilitud a la historia contada en tanto en cuanto el exilio (exterior e interior) es una vivencia interna que tan sólo puede apreciarse y valorarse desde el yo por lo que el perspectivismo es el camino adecuado para su máxima expresión y para la posibilidad de comprensión cercana de un lector ajeno a la misma.
            En cuanto al espacio de la novela, el exilio interior de Santiago se desarrolla en la cárcel “La Libertad”, ubicada en Uruguay. El nombre de la prisión refleja el verdadero sentir y vivir de aquél que debe ser sorteando las limitaciones impuestas, en este caso, sorteando la censura y anteponiéndose a las duras condiciones del presidio (la tortura y la posibilidad de locura). En este sentido, Santiago encuentra su salvación en la recreación de su memoria mediante la narración que vuelca en sus cartas. Sí, es el recuerdo siempre presente el que le vinculará a la realidad externa. Por otro lado, el espacio de la familia de Santiago que sufre el exilio exterior, es un país indeterminado que no es el suyo, un país donde deben comenzar su historia. ¿Comenzar desde cero? No. El olvido no es posible. Santiago está con ellos, no sólo en el recuerdo también en las cartas. Las cartas refuerzan el pasado mientras que el día a día es la realidad de la vida nueva, diferente de la pasada que atormenta. Por último, es importante comentar el espacio del aeropuerto, el cual simboliza el inicio de otra nueva vida, la posibilidad de una primavera, aunque tenga una esquina rota, para todos los personajes.
            En definitiva, Benedetti muestra el drama del exilio interior y exterior desde la vivencia de los personajes y, a pesar de todo, no vence el desengaño, sino que éste sólo mutila la primavera, sin aniquilarla. Los versos de la Oda a la primavera de Neruda resuenan en la esperanza que se destila en Primavera con una esquina rota: “cuando tú, primavera, entres a todas las casas de los hombres, te amaré sin pecado”.


“Dedicado a mis alumnos de 2º de Bachillerato del IES Juan de Herrera, para que siempre, y a pesar de todo, busquen su primavera.”

Noelia Maldonado Cerrada

                                                                                                                                                 13/05/2015